Descubrir nuestra conexion con el cosmos y reconocer el despertar de una nueva conciencia.

Nueva Tierra, Nueva Conciencia

Nueva Tierra, Nueva Conciencia.  Parte 1

La humanidad enfrenta un reto decisivo en el futuro inmediato, que incluye no sólo la continuidad del equilibrio ecológico sino también la evolución del consciente colectivo humano.

Si nos remontamos cientos de millones de años en el pasado cuando todo el planeta estaba cubierto por una densa vegetación, todo era verde y estuvo así por muchísimo tiempo hasta que un día apareció la primera flor que con sus vívidos colores y exquisito aroma hubiera asombrado a cualquier conciencia inteligente de  haber estado presente.  De ahí en adelante este florecimiento seria mas común y quizá despertaría la curiosidad de los primeros pobladores sobre el planeta a quienes dichas flores brindarían destellos de vida y conexión con el todo, seria esa condición tan frágil y casi etérea la que haría pensar al hombre que la naturaleza es otro don otorgado por nuestro creador.

La evolución sobre el planeta seguiría su curso, y esta vez los reptiles quienes provinieron de los océanos encontrarían mayor alimento en la tierra lo que los obligaría a dejar la comodidad del agua para luchar arrastrándose tratando de vencer esa fuerza enorme cual es la gravedad.  Algunos seres no solo aprendieron a caminar rápidamente sino que desarrollaron alas les crecieron plumas y fueron capaces de volar, nuevamente otro ser sobre el planeta asombra en su proceso evolutivo.  En un sentido muy amplio podríamos decir que las flores y las aves son estados iluminados del reino vegetal y animal respectivamente.

Estas formas de vida tan sutiles y delicadas han protagonizado un papel importante en el desarrollo de la conciencia humana.  La flor de loto es un símbolo central en el Budismo, y la paloma blanca representa el Espíritu Santo en el Cristianismo, ambos símbolos nos han venido preparando el largo camino que implica ahora el desarrollo de una nueva conciencia planetaria.

Como lograr ese cambio?

El elevarse por encima de lo material de las formas identificadas con el ego, que esta condenado a vivir encerrado dentro de nosotros mismos cumpliendo diversos roles impuestos por nuestra sociedad, cultura, tradición y algunas veces religión; ese darse cuenta de que dentro de nosotros reside un ser espiritual eterno, es el reto que nos toca descubrir.

Hace 2,600 años un joven hindú logró encontrar el “fin del sufrimiento”, posteriormente sería considerado el Buda, es decir el iluminado.  Seis siglos después otro maravilloso ser bajo al planeta para enseñarnos los nuevos evangelios, sería considerado el salvador de todos nosotros, Jesús de Nazareth.

Las vidas sacrificadas y ejemplares de dichos maestros nos muestran un florecimiento esencial de la conciencia humana, ellos nos ensenaron como poder dar el cambio en nuestro interior y elevar nuestra conciencia a un nivel superior.  De hecho sus enseñanzas marcaron el nacimiento de diversas religiones que se propagaron por todo el mundo, sin embargo debido a que dentro de las organizaciones religiosas se produjo la tergiversación de sus mensajes, aun  no se  ha logrado la transformación del comportamiento humano, salvo en algunas personas.

Si analizamos todas las religiones en forma conceptual sin fijarnos en las diferencias entre ellas encontramos que casi  todas coinciden en 2 verdades intrínsecas, una es que la humanidad vive en un estado “normal” distorsionado, enceguecido por un velo casi rayando en locura; y la otra es que del reconocimiento de dicho estado nace la posibilidad de una liberación o salvación.

Fue el Hinduismo el primer movimiento espiritual en reconocer dicho estado de enfermedad colectiva, al que llamaron maya o “el velo de la ilusión”.  El Budismo denomina a este estado “dukkha” o sufrimiento, es decir el ser humano genera sufrimiento, descontento o desdicha no importando cuan satisfecho se encuentre tarde o temprano continuará en la búsqueda de “algo”.

Curiosamente los nativos americanos observaron este estado en el hombre blanco, decían ellos que el hombre blanco siempre esta buscando algo, siempre esta intranquilo, ansioso desalineado con el universo.

Los cristianos reconocemos que el estado colectivo de la humanidad es el del “Pecado original”, si analizamos el origen etimológico de la palabras pecado encontramos que proviene del griego, idioma en el que se escribió originalmente, y significa “errar el blanco” imaginando a un tirador que apunta al blanco pero falla en su tiro, el pecado nos “desalinea” del propósito divino. 

No cabe duda que los logro científicos y tecnológicos logrados en todas las ramas de la ciencia son increíbles y elogiables pero también el grado de locura en la mente colectiva es espeluznante a tal punto que nos esta conllevando a la autodestrucción.  Basta analizar los últimos 100 años y veremos que el hombre a destruido a su semejante  en cantidades abominables ya sea por guerras mundiales, genocidios, guerras civiles, revoluciones, terrorismo etc.  Aun ahora la amenaza de una tercera guerra mundial sigue latente.  El deseo de poder, la codicia, el odio racial ha llevado a la humanidad a un punto en el que o veremos desaparecer nuestra especie o logramos el cambio de conciencia mediante el cual debemos  elegir  proteger la vida y al planeta encontrando nuestro verdadero propósito.

El miedo, la codicia, la ambición de poder etc., son energías negativas que no solo influye la relaciones internacionales sino  también en el andar diaria, influyen en nuestras vidas; en las peleas familiares, las relaciones personales; distorsionan nuestra percepción interna y la de los demás; esas fuerzas oscuras nos ponen un velo que nos hace actuar en forma equivocada;  no obstante dichas fuerzas no son realmente la disfunción colectiva de la que estamos hablando, sino mas bien son producto de ella; la locura arraigada en el pensar colectivo proviene de miles y miles de años siendo las enseñanzas espirituales las que nos indican como vencer ese miedo y el deseo.  Desgraciadamente ninguna enseñanza dará efecto si no ataca la raíz de dicha disfunción.

El deseo de ser bueno es elogiable y aconsejable pero dicho propósito esta destinado a fracasar si no se origina dentro de un cambio de conciencia, no basta con el esfuerzo de ser bueno sino que hay que encontrar la bondad que reside eternamente en nosotros, cambiando nuestro estado consciente permitiremos que aflore dicha bondad y todo un nivel espiritual superior.

Es posible un Despertar Global?

Como mencionamos anteriormente en la mayoría de religiones antiguas existe un denominador común el cual puede ser identificado como un estado “normal” de nuestra mente marcado por un defecto de identificación; pero de esta condición se llega a otro concepto, el de la buena nueva  que pasa por una transformación total de la conciencia humana, conocida como la Iluminación en el Hinduismo, o la Salvación de la que nos hablo nuestro Señor Jesús, o el fin del sufrimiento que describe el Budismo.

La aparición de estos maestros constituyo el florecimiento de la conciencia humana, ellos nos enseñaron el camino a seguir, nos aconsejaron a que examinemos nuestra vidas, observemos nuestros actos y el sufrimiento que causamos, después nos hablaron de la posibilidad de salir de esa pesadilla encontrando nuestro camino.  Aun que el mundo no estaba listo en ese entonces dichas enseñanzas marcaron a unos cuantos, pero fueron distorsionadas por la mayoría de personas.  En cierta forma las religiones se convirtieron en un factor de discordia en vez de unión.  Desatando odio entre grupos religiosos, el hombre hizo a Dios a su imagen y semejanza, reduciendo lo eterno, infinito a un ídolo mental al que hay que venerar como “mi dios,” “nuestro dios”.

Existe una tendencia mundial ha reconocer las diferencias entre religión y espiritualidad. El hecho de pertenecer a un credo no nos hace de por si espirituales.  Quizá al contrario mientras más enmarcados nos encontremos identificados con los pensamientos, más alejados estaremos de percibir lo eterno de nuestro interior, nuestra verdadera identidad que siempre esta unida con la fuente creadora.

La transformación de la Conciencia esta apareciendo por fuera de las instituciones religiosas, gracias a la influencia de maestros espirituales proveniente del oriente los cuales generaron una nueva tendencia en la manera como los de occidente vemos la religión.

Personalmente las reflexiones sobre el estado de presencia que uno pueda tener al momento de leer pasajes de la Biblia me ha hecho entender con mayor profundidad las enseñanzas de nuestro queridísimo señor Jesus por ejemplo cuando nos dice “miren las flores del Valle y aprendan a vivir como ellas”… se refiere al hecho transcendental en el que las flores entregan su presencia al espacio perfumándolo y alegrándolo con sus colores sin importarle lo que sucederá mañana es decir viven a plenitud el ahora sabiendo que hay una inteligencia divina que les provee luz, agua y alimento.  Del mismo modo debemos vivir cada momento a plenitud sin dejarnos perturbar por las voces en nuestra mente que nos alertan sobre el futuro generando preocupación, stress o peor aun si dejamos que el pasado nos oprima manifestándose en forma de depresión que ataca nuestra salud inclusive; todo esto puede ser transformado, disuelto cuando entramos en estado de presencia Y SENTIMOS QUE ESTAMOS VIVOS, estando alerta de nuestra respiración, del fluir de nuestra sangre a lo largo de nuestro cuerpo.

Comentarios en: "Nueva Tierra, Nueva Conciencia" (2)

  1. sublime

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